Hay un error de concepto muy común en el internet actual: pensar que una comunidad más grande siempre es mejor.
Las plataformas tradicionales nos meten a todos en un gran saco común donde se mezclan opiniones políticas, memes, noticias y debates locales en un mismo muro de publicaciones. El resultado es un ruido ensordecedor donde es imposible encontrar un contexto y, al final, nadie se escucha.
Las personas no conectamos con masas abstractas; conectamos con motivos, historias y pasiones compartidas. Por eso creamos las Tribus en YUMI. No las planteamos como simples grupos de usuarios con una etiqueta, sino como microentornos con identidad propia.
Cuando entras a un espacio sabiendo exactamente qué interés compartes con el resto de las personas que están ahí (ya sea la fotografía analógica, el emprendimiento o la filosofía), la naturaleza de la conversación cambia por completo. Deja de ser un escaparate para llamar la atención y pasa a ser un refugio donde aportar. En los entornos pequeños y enfocados se reduce la timidez, aumenta la confianza y es donde realmente florece el sentimiento de pertenencia.
• Para la reflexión: ¿Prefieres estar en un estadio de fútbol con 50.000 personas gritando o en una mesa redonda con 10 personas que comparten tu misma gran obsesión?